Visita al Rey de España
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Re: Visita al Rey de España
No queria esto. Algo en mi interior despues de mucho tiempo empezo a dolerme. Cerre mis ojos con fuerza mientras apretaba ligeramente los puños. Debia mantenerme firme ante todo, los sentimientos habia que dajarlos de por fuera porque a mi me habian criado con esas ideas tan frias desde que naci. Nose como expresar la tristeza que siento ahora mismo, pero ya no hay vuelta atras...
-¿Acaso pensabas que lo decia enserio?..-Pregunte con mi voz firme y fribola, una sonrisa arrogante se dibujo en mi rostro, todo lo contrario a lo que yo sentia en esos instantes- Para mi no habra nunca una persona que sea importante, solo te deseo, nada mas...-Aclare haciendo que suelte mi ropa.
Podia percibir su angustia, no queria verle a los ojos, que llore era lo que me desarmaria por completo. No debia, No queria, No deseaba enamorarme...y mucho menos del Rey de Italia, el cual queria que anule el contrato de los burdeles. Suspire manteniendo mi perfil alto. No podia descuidarme, tratarlo de aquella manera de la cual nunca trate a nadie.
Aunque internamente me dolia verlo de esa manera.. Queria abrazarlo y decirle que todo lo que dije es verdad, que me hacia sentir extraño y que deseaba que sea mio para siempre. Pero no, mi orgullo no me dejaba, mi estatus tampoco me lo permitia y algo en mi interior se estaba rompiendo lentamente al ver la exprecion que se dibujaba en su cara con cada palabra dura que le soltaba.
-Como dije antes, creo que es mejor que te vayas...-Dijé dandome la vuelta- Tengo muchos asuntos importantes que atender..Mas importantes que algo como tú-Declare de la forma mas cruel que podia-Acompañen a Asuka-chan a su carruaje..-Le ordene a uno de mis sirvientes mientras yo me iva caminando y desapareciendo en uno de los pasillos del castillo.
Lo siento Asuka, ojala un dia lo entiendas...
-¿Acaso pensabas que lo decia enserio?..-Pregunte con mi voz firme y fribola, una sonrisa arrogante se dibujo en mi rostro, todo lo contrario a lo que yo sentia en esos instantes- Para mi no habra nunca una persona que sea importante, solo te deseo, nada mas...-Aclare haciendo que suelte mi ropa.
Podia percibir su angustia, no queria verle a los ojos, que llore era lo que me desarmaria por completo. No debia, No queria, No deseaba enamorarme...y mucho menos del Rey de Italia, el cual queria que anule el contrato de los burdeles. Suspire manteniendo mi perfil alto. No podia descuidarme, tratarlo de aquella manera de la cual nunca trate a nadie.
Aunque internamente me dolia verlo de esa manera.. Queria abrazarlo y decirle que todo lo que dije es verdad, que me hacia sentir extraño y que deseaba que sea mio para siempre. Pero no, mi orgullo no me dejaba, mi estatus tampoco me lo permitia y algo en mi interior se estaba rompiendo lentamente al ver la exprecion que se dibujaba en su cara con cada palabra dura que le soltaba.
-Como dije antes, creo que es mejor que te vayas...-Dijé dandome la vuelta- Tengo muchos asuntos importantes que atender..Mas importantes que algo como tú-Declare de la forma mas cruel que podia-Acompañen a Asuka-chan a su carruaje..-Le ordene a uno de mis sirvientes mientras yo me iva caminando y desapareciendo en uno de los pasillos del castillo.
Lo siento Asuka, ojala un dia lo entiendas...
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Marahia- Admin
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Re: Visita al Rey de España
Temblé.
Me sofoque.
Sentía que cada vez que tragaba saliva, me dolía de la forma tormentosa.
¡No!
¡No!
¡No!
Zero no podía herirme con esas simples palabras.
Trate torpemente de voltearme de la misma forma en que el lo hacia.
¡No!
Él no debía verme llorar.
¡No!
Él no debía consolarme como la primera vez, porque seguramente nuevamente mi torpe corazón se ilusionaría de nuevo.
Reí nervioso ante la orden que les dio a sus sirvientes.
—Sabes, a decir verdad… A mí –dice de forma lenta-, a mí… -dude unos instantes antes de proseguir-. No me hubiese importado ser uno de tus tantos uke`s… -comente al final.
Me vire hacia la puerta con ademan afligido.
¿Qué podía yo exigirle a Zero? ¿Qué derecho tenia yo a pedirle a Zero que me quisiese? ¿Qué derecho tenia en pensar que podría vivir un romance, como en los cuentos que mi padre siempre me contaba? Ninguno. Ningún derecho tenia, y aun así, quería pensar que si dejaba de lado a mi yo cobarde, probablemente podría realizarlo.
Me limpie las lágrimas que poco a poco empezaban a caer.
No. No. Yo quería que Zero fuese feliz, fuera o no “esa” persona. Me detuve por unos instantes, y sin pensarlo mucho, le separe de los sirvientes que me llevaban, tome a Zero del hombro y con fuerza le jale. Tome su rostro con fuerza, le acaricie las mejillas con mis manos, y con temblorosa voz, le dije:
—No me importa. No importa que no te sea importante. Para mí, para mí… tu… tu…
Nuevamente las palabras no salían de mi boca. Nuevamente se quedaban trabadas en mi garganta. Nuevamente empezaba a lloriquear como niño pequeño. No pensé mucho en lo que hacia, simplemente, con mis manos aun en sus mejillas, me acerca a su rostro y le bese. De forma lenta y torpe. De manera inexperta, e infantil, deseando que entendiera que sentía algo por él… Queriendo poder hacerle sentir las emociones que me había hecho anteriormente.
¿Es malo sentir esto?, pensé con miedo.
Simplemente no lo sabía. No lo entendía. Y no deseaba comprenderlo. Porque el estar enamorado era sentirse de esa forma, ¿no?, me decía como consuelo a mis acciones.
—Yo quiero ser tuyo –le susurre al termino del beso.
Me sofoque.
Sentía que cada vez que tragaba saliva, me dolía de la forma tormentosa.
¡No!
¡No!
¡No!
Zero no podía herirme con esas simples palabras.
Trate torpemente de voltearme de la misma forma en que el lo hacia.
¡No!
Él no debía verme llorar.
¡No!
Él no debía consolarme como la primera vez, porque seguramente nuevamente mi torpe corazón se ilusionaría de nuevo.
Reí nervioso ante la orden que les dio a sus sirvientes.
—Sabes, a decir verdad… A mí –dice de forma lenta-, a mí… -dude unos instantes antes de proseguir-. No me hubiese importado ser uno de tus tantos uke`s… -comente al final.
Me vire hacia la puerta con ademan afligido.
¿Qué podía yo exigirle a Zero? ¿Qué derecho tenia yo a pedirle a Zero que me quisiese? ¿Qué derecho tenia en pensar que podría vivir un romance, como en los cuentos que mi padre siempre me contaba? Ninguno. Ningún derecho tenia, y aun así, quería pensar que si dejaba de lado a mi yo cobarde, probablemente podría realizarlo.
Me limpie las lágrimas que poco a poco empezaban a caer.
No. No. Yo quería que Zero fuese feliz, fuera o no “esa” persona. Me detuve por unos instantes, y sin pensarlo mucho, le separe de los sirvientes que me llevaban, tome a Zero del hombro y con fuerza le jale. Tome su rostro con fuerza, le acaricie las mejillas con mis manos, y con temblorosa voz, le dije:
—No me importa. No importa que no te sea importante. Para mí, para mí… tu… tu…
Nuevamente las palabras no salían de mi boca. Nuevamente se quedaban trabadas en mi garganta. Nuevamente empezaba a lloriquear como niño pequeño. No pensé mucho en lo que hacia, simplemente, con mis manos aun en sus mejillas, me acerca a su rostro y le bese. De forma lenta y torpe. De manera inexperta, e infantil, deseando que entendiera que sentía algo por él… Queriendo poder hacerle sentir las emociones que me había hecho anteriormente.
¿Es malo sentir esto?, pensé con miedo.
Simplemente no lo sabía. No lo entendía. Y no deseaba comprenderlo. Porque el estar enamorado era sentirse de esa forma, ¿no?, me decía como consuelo a mis acciones.
—Yo quiero ser tuyo –le susurre al termino del beso.
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Usagi-Asakura- Cantidad de envíos: 29
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Re: Visita al Rey de España
¿Que era lo que estaba haciendo Asuka? Hacer aquello era como tirarse a los tiburones y correr la desgracia de morir, pero no... A el no parecia importarle. Sus labios eran calidos con un toque dulce que me volvia loco, mi mente me decia que lo detuviera, que no queria que salga herido por mis estupidos sentimientos que no se controlar. Le correspondi al beso aunque fue corto porque despues se separo diciendome que queria ser mio..
¿Mío?...
Asuka se estaba entregando.. ¿A mi?
Mis ojos parpadeaban sin comprender, no entendia porque hacia todo eso por mi, por años estubimos peleeando por el maldito tratado de los burdeles y ahora me sale con esto. No era que no me gustase lo que acababa de decir, todo lo contrario, tenia unas ganas incontenible de hacerlo mio y de nadie mas. Cerre los ojos un momentos soltando un suspiro, no savia si era un suspiro de derrota o de frustración. Lo volvi a ver a los ojos con mi semblante rigido de siempre...
-¿Quieres ser mío dices?...-Me acerque aun mas a su rostro y con la yema de mis dedos acaricie sus labios que apenas hace unos minutos atras acababa de besar-¿Estas seguro de lo que acabas de decir?...-Le pregunte y volvi a hablar al ver que no respondia- si quieres ser mío...tendras que correr los riesgos de serlo.. ¿Sigues pensando lo mismo? Porque no pienso compartirte con nadie, Asuka... -Dije tajante y posesivamente.
No sabia si estaba enamorado o no de Asuka. Era algo que me diria el tiempo, aun estaba algo confundido pero quizas por esa razon llamada amor.. Era tan posesivo con Asuka.
¿Mío?...
Asuka se estaba entregando.. ¿A mi?
Mis ojos parpadeaban sin comprender, no entendia porque hacia todo eso por mi, por años estubimos peleeando por el maldito tratado de los burdeles y ahora me sale con esto. No era que no me gustase lo que acababa de decir, todo lo contrario, tenia unas ganas incontenible de hacerlo mio y de nadie mas. Cerre los ojos un momentos soltando un suspiro, no savia si era un suspiro de derrota o de frustración. Lo volvi a ver a los ojos con mi semblante rigido de siempre...
-¿Quieres ser mío dices?...-Me acerque aun mas a su rostro y con la yema de mis dedos acaricie sus labios que apenas hace unos minutos atras acababa de besar-¿Estas seguro de lo que acabas de decir?...-Le pregunte y volvi a hablar al ver que no respondia- si quieres ser mío...tendras que correr los riesgos de serlo.. ¿Sigues pensando lo mismo? Porque no pienso compartirte con nadie, Asuka... -Dije tajante y posesivamente.
No sabia si estaba enamorado o no de Asuka. Era algo que me diria el tiempo, aun estaba algo confundido pero quizas por esa razon llamada amor.. Era tan posesivo con Asuka.
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Marahia- Admin
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Re: Visita al Rey de España
Realmente, cuando había entrado por aquella puerta, jamás había pensado en que terminaría de esa forma. Yo había venido a luchar por terminar con el tratado, que tiempo atrás había firmando, sin saber las terribles consecuencias que eso traería a los jóvenes de mi país. No. En definitiva. Nunca hubiese pensado que terminaría echándome —literalmente— a los brazos del hombre que más temía.
¿Qué estaba haciendo?
¿En que estaba pensado?
—Yo… —me removí incomodo por todo aquello. Mi corazón no paraba de palpitar. Mi cuerpo se encontraba sumamente caliente por la vergüenza de mis actos, y por comprender que me le estaba ofreciendo.
Me sentí sucio, y vil. ¿Qué derecho tenia yo a aspirar al cariño del aquel joven? ¿Él me amaría de esa forma? ¿Le gustaría? ¿Se enamoraría de mí? No lo sabía. Y, aunque con aquel temor en mi cabeza, no pude más que aferrarme a su ropa, como niño pequeño.
—No lo sé. No lo sé. No se… yo… no… —me mantuve callado. Oliendo el suave aroma de sus ropas, tratando de memorizar por siempre su fragante y suave esencia—. Yo solo quiero de alguna forma… que tú… seas feliz, Zero —susurré, y cabecee afirmativamente en silencio ante sus preguntas.
No podía pedirle más a Zero. No podía ser tan egoísta y exigirle que se sintiera algo por mí, por qué eso sería imposible… El pecho me dolió al pensar en aquello…
¿Le amaba? Nunca en mi vida había sentido amor por un hombre. No es que nunca hubiese amaba… Porque amaba a mi padre, a la gente que vivía en el palacio, a mi pueblo. Pero, nunca me había sentido de aquella forma… Tan feliz y triste. Tan avergonzado y especial. Tan cómodo en los brazos de otro hombre que no fuera mi padre.
¿Por qué le amaba? ¿Desde cuando le amaba? ¿Cuándo es que Zero Kiryu me había robado mi corazón? Sonreí, tontamente al darme cuenta que había sido desde el primer momento en que nuestros ojos se cruzaron.
—Te… te amo —confesé finalmente. Cerré los ojos, y trate de no mirarle, de no decir nada, y de pensar que estaba soñando. Si. Soñando. Simplemente soñando.
¿Qué estaba haciendo?
¿En que estaba pensado?
—Yo… —me removí incomodo por todo aquello. Mi corazón no paraba de palpitar. Mi cuerpo se encontraba sumamente caliente por la vergüenza de mis actos, y por comprender que me le estaba ofreciendo.
Me sentí sucio, y vil. ¿Qué derecho tenia yo a aspirar al cariño del aquel joven? ¿Él me amaría de esa forma? ¿Le gustaría? ¿Se enamoraría de mí? No lo sabía. Y, aunque con aquel temor en mi cabeza, no pude más que aferrarme a su ropa, como niño pequeño.
—No lo sé. No lo sé. No se… yo… no… —me mantuve callado. Oliendo el suave aroma de sus ropas, tratando de memorizar por siempre su fragante y suave esencia—. Yo solo quiero de alguna forma… que tú… seas feliz, Zero —susurré, y cabecee afirmativamente en silencio ante sus preguntas.
No podía pedirle más a Zero. No podía ser tan egoísta y exigirle que se sintiera algo por mí, por qué eso sería imposible… El pecho me dolió al pensar en aquello…
¿Le amaba? Nunca en mi vida había sentido amor por un hombre. No es que nunca hubiese amaba… Porque amaba a mi padre, a la gente que vivía en el palacio, a mi pueblo. Pero, nunca me había sentido de aquella forma… Tan feliz y triste. Tan avergonzado y especial. Tan cómodo en los brazos de otro hombre que no fuera mi padre.
¿Por qué le amaba? ¿Desde cuando le amaba? ¿Cuándo es que Zero Kiryu me había robado mi corazón? Sonreí, tontamente al darme cuenta que había sido desde el primer momento en que nuestros ojos se cruzaron.
—Te… te amo —confesé finalmente. Cerré los ojos, y trate de no mirarle, de no decir nada, y de pensar que estaba soñando. Si. Soñando. Simplemente soñando.
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Usagi-Asakura- Cantidad de envíos: 29
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Re: Visita al Rey de España
Sonrei inconscientemente. Ni yo mismo sabia porque lo hacia pero lo
hacia, lo abrace mas a mi cuerpo sintiendo su calides contra la mia.
Nose porque razon algo en mi interior se puso calido al oir a Asuka
decir aquellas simples pero fuertes palabras que nunca habia escuchado
que fuesen dirigidas a alguien como yo "Te...amo". Rondaban esas palabras por mi cabeza, no savia que pensar y solo atine a abrazarle mas fuerte.
¿Acaso me gustaba Asuka?..
Eso lo daba por echo ya que sino no hubiese sentido deseo cuando apenas
lo conoci, pero de ahy a enamorarme profundamente de el.. No lo sabia,
yo no sabia que era ese sentimiento, era nuevo para mi porque yo nunca
ame a nadie que no fuera parte de mi familia. Pero si me puse asi de
nervioso al solo oir esas simples palabras, debe ser que .. ese
sentimiento llamado amor, es muy fuerte.. tanto que quizas me logre
dominar.
-Asuka...-Susurre de forma casi calida y volvio a mirarme con
rubor en sus mejillas, sonrei y lo bese a los labios lentamente,
dejando que el tambien disfrute de ese beso.
No sabria como describir aquel beso porque no era ni demandante ni muy
deseoso ni tampoco con demaciado amor. Pase mi mano derecha sobre sus
cabellos, acariciando de cierta forma su cabeza y sus cabellos sedosos
y suaves.
Pero apesar de todo, yo no queria herir a Asuka.. De alguna forma
tendria que separarlo de mi tarde o temprano. Odiaria verlo llorar otra
vez por alguien como yo, sinceramente no merecia a una persona como el
y que encima me diga esas palabras llenas de amor que quizas yo nunca
iva a poder decirselas por mi inamovible orgullo.
hacia, lo abrace mas a mi cuerpo sintiendo su calides contra la mia.
Nose porque razon algo en mi interior se puso calido al oir a Asuka
decir aquellas simples pero fuertes palabras que nunca habia escuchado
que fuesen dirigidas a alguien como yo "Te...amo". Rondaban esas palabras por mi cabeza, no savia que pensar y solo atine a abrazarle mas fuerte.
¿Acaso me gustaba Asuka?..
Eso lo daba por echo ya que sino no hubiese sentido deseo cuando apenas
lo conoci, pero de ahy a enamorarme profundamente de el.. No lo sabia,
yo no sabia que era ese sentimiento, era nuevo para mi porque yo nunca
ame a nadie que no fuera parte de mi familia. Pero si me puse asi de
nervioso al solo oir esas simples palabras, debe ser que .. ese
sentimiento llamado amor, es muy fuerte.. tanto que quizas me logre
dominar.
-Asuka...-Susurre de forma casi calida y volvio a mirarme con
rubor en sus mejillas, sonrei y lo bese a los labios lentamente,
dejando que el tambien disfrute de ese beso.
No sabria como describir aquel beso porque no era ni demandante ni muy
deseoso ni tampoco con demaciado amor. Pase mi mano derecha sobre sus
cabellos, acariciando de cierta forma su cabeza y sus cabellos sedosos
y suaves.
Pero apesar de todo, yo no queria herir a Asuka.. De alguna forma
tendria que separarlo de mi tarde o temprano. Odiaria verlo llorar otra
vez por alguien como yo, sinceramente no merecia a una persona como el
y que encima me diga esas palabras llenas de amor que quizas yo nunca
iva a poder decirselas por mi inamovible orgullo.
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Marahia- Admin
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Re: Visita al Rey de España
Un cálido sentimiento inundo mi ser. Los suaves labios de Zero sobre los míos, sus gratas manos aferrándose a mi cuerpo. Sus hermosos ojos resplandeciendo para mí, de alguna forma me hicieron sentir único. Valioso. Y amado.
No necesitaba palabras. No deseaba escuchar su respuesta a mi confesión de amor. Por qué Zero era Zero, y ser él, conllevaba a no ser débil. Al mantener su cara en alto, y jamás dejarse dominar por alguien… Eso era su trabajo.
El ser un rey.
Cerré mis ojos, y me perdí en el afrodisiaco aliento de su boca. Me beso. Me acaricio de la forma más sublime que jamás lo había hecho… Su toque fue gentil, y tierno, cosa que me sorprendió, pero, que de alguna forma me hizo sentir cómodo entre sus brazos.
Él y yo. Somos tan distintos, y tan parecidos. Somos dos seres que rivalizábamos ante ideales. Somos extraños, y conocidos, que siempre he sentido que Zero era todo aquello que odiaba, y que al tenerlo cerca mío lograba experimentar el amor.
¿Cómo es que terminaría todo aquello? ¿Nos obligarían a separarnos? ¿Terminaríamos odiándonos? ¿Lograría hacer que el Rey español pudiese sonreír felizmente?
No lo sabía.
No lo comprendía.
Y aun sabiendo eso… Lo único que deseaba en ese momento, era estar por siempre con él de esa forma.
—Zero… —murmuré, y me sonroje por todo lo que estaba haciendo en aquel lugar—. Nos… nos… pueden ver… —musite tímidamente.
Tenía vergüenza. Tenía miedo. Tenía un sinfín de emociones. Zero debía comprender aquello, esa sería mi primera vez con alguien… Yo no sabía nada de la intimidad de pareja, que me sentí estúpido, e infantil. ¿Y si no lograba satisfacer a Zero? Nunca había estado con nadie, y seguramente él si… ¡Él debía tener mucha experiencia! ¡De la cual yo carecía!
Me volví a sentir poca cosa, y no pude evitar apretar mi ropa por sentiré un idiota.
—Yo no se que debo hacer… —confesé con la voz entrecortada—. Yo nunca he intimado con nadie, y no se que hacer… —admití antes de sentir como mis lagrimas empezaban a colarse por su ojos.
No necesitaba palabras. No deseaba escuchar su respuesta a mi confesión de amor. Por qué Zero era Zero, y ser él, conllevaba a no ser débil. Al mantener su cara en alto, y jamás dejarse dominar por alguien… Eso era su trabajo.
El ser un rey.
Cerré mis ojos, y me perdí en el afrodisiaco aliento de su boca. Me beso. Me acaricio de la forma más sublime que jamás lo había hecho… Su toque fue gentil, y tierno, cosa que me sorprendió, pero, que de alguna forma me hizo sentir cómodo entre sus brazos.
Él y yo. Somos tan distintos, y tan parecidos. Somos dos seres que rivalizábamos ante ideales. Somos extraños, y conocidos, que siempre he sentido que Zero era todo aquello que odiaba, y que al tenerlo cerca mío lograba experimentar el amor.
¿Cómo es que terminaría todo aquello? ¿Nos obligarían a separarnos? ¿Terminaríamos odiándonos? ¿Lograría hacer que el Rey español pudiese sonreír felizmente?
No lo sabía.
No lo comprendía.
Y aun sabiendo eso… Lo único que deseaba en ese momento, era estar por siempre con él de esa forma.
—Zero… —murmuré, y me sonroje por todo lo que estaba haciendo en aquel lugar—. Nos… nos… pueden ver… —musite tímidamente.
Tenía vergüenza. Tenía miedo. Tenía un sinfín de emociones. Zero debía comprender aquello, esa sería mi primera vez con alguien… Yo no sabía nada de la intimidad de pareja, que me sentí estúpido, e infantil. ¿Y si no lograba satisfacer a Zero? Nunca había estado con nadie, y seguramente él si… ¡Él debía tener mucha experiencia! ¡De la cual yo carecía!
Me volví a sentir poca cosa, y no pude evitar apretar mi ropa por sentiré un idiota.
—Yo no se que debo hacer… —confesé con la voz entrecortada—. Yo nunca he intimado con nadie, y no se que hacer… —admití antes de sentir como mis lagrimas empezaban a colarse por su ojos.
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